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¿Por qué fracasó la revolución en la URSS y China?

Jorge Palacios C


EL DERRUMBE DEL "SOCIALISMO REAL"


Aunque la decadencia de la URSS era conocida, nadie se imaginó la precipitada desintegración del "socialismo" en dicho país, así como en el resto de las naciones del Pacto de Varsovia. Menos aún, el que la China de Mao, se convirtiera en una feroz dictadura y su burocracia dirigente en multimillonarios capitalistas, que se hacen construir yates de lujo en el mundo occidental. ¿Qué ocurrió en esos países donde se postulaba un ineluctable y triunfante avance hacia el comunismo? ¿Qué fallas en la teoría y en la práctica los condujo a retrotraer hacia el capitalismo a empresas e instituciones que, al menos en apariencia, los diferenciaban de los regímenes de explotación? El fracaso integral de ese "mundo socialista", que en su inicio galvanizó a los trabajadores de todo el planeta e inspiró a un gran número de intelectuales, abrió paso a una dominación casi sin barreras, del capitalismo monopolista y financiero transnacional, que se sitúa actualmente por encima del poder y de las riquezas de la mayor parte de las naciones. Este vuelco histórico, que hizo trizas los sueños y las convicciones ideológicas de cientos de millones de seres humanos, se fue incubando durante muchos decenios, gradualmente, a través de una intensa lucha de clases en cada país "socialista", oculta tras la represión interna y una propaganda mentirosa hacia el exterior. La opinión pública de los países en que dominó siempre el capitalismo, -en mayor o menor grado- se dividía entre los que creíamos la leyenda del "paraíso socialista" y los que daban fe a la visión falsa y calumniosa, que difundían sus adversarios. Para muchos, el derrumbe del llamado "socialismo real", no hizo más que confirmar la versión entregada por los capitalistas de lo que allí ocurría. Se satisficieron con los clichés de la propaganda anti-comunista, considerando innecesario el observar los hechos de más cerca. En este trabajo –"en la medida de lo posible"- trato de desentrañar, con una visión más objetiva y analítica, lo ocurrido en las dos más importantes naciones que encabezaron el llamado "mundo socialista": la URSS y China. Sin embargo, antes de comenzar un estudio de los hechos, me parece necesario plantear los puntos de vista ideológicos, que se enfrentaron mucho antes del triunfo de las revoluciones en la URSS y China, uno de los cuales, el marxismo-leninismo, se impuso e inspiró el proceso inicial de desarrollo y la posterior descomposición en ambos países.

La discusión fundamental -a mi juicio- que habría de sellar el destino futuro de la Revolución Proletaria, tanto en la URSS como en China, se produjo en el interior de la Iª Internacional. Un dirigente tuvo allí desde el comienzo una clara idea de cómo enfrentar el Poder burgués y mantuvo sus posiciones invariables: el Estado burgués debía ser destruido por la revolución y remplazado por Federaciones y Confederaciones de trabajadores. Es decir, la gestión de la sociedad desde abajo hacia arriba, por los productores libremente asociados y no por un Estado, controlado por completo por un partido dirigente, que ejerciera la dictadura a nombre del proletariado y a menudo, contra éste. ¿Se podría, por ejemplo, hablar de dictadura "del proletariado", en un país como la Checoslovaquia "socialista", en que debieron entrar los tanques soviéticos a defender un régimen que los proletarios de ese país no se interesaban en defender?. Bakunin, el gran líder anarquista, admiraba profundamente a Marx por su análisis y condenación de la sociedad capitalista y por sus ideales comunistas. Fue él quien tradujo al ruso el Capital, así como el Manifiesto Comunista, que Marx redactara en conjunto con Federico Engels. Más aún, la "Alianza Internacional de la Democracia Socialista", que encabezaba Bakunin, se incorporó a la Iª Internacional, llamada "Asociación Internacional de Trabajadores", organizada por Marx y Engels. En el Congreso de Bâle, en 1869, Bakunin se unió a Marx en defensa de la propiedad colectiva como ideal, en contra de discípulos desorientados de Proudhon, que defendían sólo la asociación de productores individuales.

Dos años más tarde, sin embargo, Bakunin discrepa con Marx y Engels respecto a la estructura misma de la Internacional. Marx se empeñaba en acrecentar el centralismo, concentrando poderes en el Consejo General de Londres que él comandaba, así como el derecho de ese Consejo a cooptar nuevos miembros; Bakunin, proponía descentralizar y democratizar la Internacional, otorgando el poder a las bases, es decir, a las Federaciones regionales de diversos países. Bakunin, argumentaba: "La sociedad futura, no debe ser ninguna otra cosa sino la universalización de la organización que la Internacional se habrá dado. Debemos pues, preocuparnos de acercar lo más posible esta organización a nuestro ideal. ¿Cómo podría alguien pretender que una sociedad igualitaria y libre salga de una organización autoritaria? Es imposible. La Internacional, embrión de la futura sociedad humana, está obligada a ser, desde ahora, la imagen fiel de nuestros principios de libertad y federación, y de rechazar de su seno todo principio que tienda al autoritarismo y a la dictadura." 1 El rompimiento de anarquistas y marxistas se produce en el Congreso de La Haya en 1872, en el cual, pese al apoyo mayoritario de numerosas Federaciones de diversos países, Bakunin y sus partidarios son excluidos de la Iª Internacional por el Consejo General. La Internacional, cuya Sede fue trasladada por Marx a EE.UU., sólo duró 4 años después del rompimiento, cesando de existir oficialmente en 1876.

A partir de ese rompimiento, no le caben dudas a Bakunin, cual será el futuro de esa sociedad "socialista", en la que se pone al mando un Estado de dictadura del proletariado. "Pretender que un grupo de individuos, -señala- incluso los más inteligentes y lo mejor intencionados, serán capaces de transformarse en el pensamiento, el alma, la voluntad dirigente y unificadora del movimiento revolucionario y de la organización económica del proletariado de todos los países, es de una tal herejía contra el sentido común y contra la experiencia histórica, que uno se pregunta asombrado cómo un hombre tan inteligente como Marx ha podido concebir eso." 2 Al argumento de los marxistas, que la dictadura la ejercerán obreros, Bakunin responde: "Si, por cierto, antiguos obreros, pero, desde que ellos se habrán transformado en gobernantes, cesarán de ser obreros y se pondrán a mirar el mundo proletario desde lo alto del Estado, no representarán más al pueblo, sino a ellos mismos y sus pretensiones de gobernar." Y refiriéndose a la "extinción" del Estado, profetiza: "Los marxistas se consuelan con la idea que esta dictadura será temporal y de corta duración... Según ellos, ese yugo estatal, esa dictadura es una fase de transición necesaria para llegar a la emancipación total del pueblo: siendo el objetivo la anarquía o la libertad, y el Estado o la dictadura sólo un medio. Así pues, para liberar a las masas populares, uno deberá comenzar por sojuzgarlas... A eso nosotros respondemos que ninguna dictadura puede tener otro fin que el de durar el mayor tiempo posible." 3 Y previendo, incluso, los abusos de autoridades individuales por encima del Partido gobernante y sobre las masas, expresa: "Tomad al más ferviente revolucionario y dadle el trono de todas las Rusias: en el espacio de un año, ese revolucionario será peor que el Zar."

Marx, Engels y luego Lenin, como se ha señalado, aceptaron los ideales anarquistas de supresión del Estado y del Partido dirigente, pero después de un período de transición, en que dicho Partido debía ejercer, por medio del Estado y en representación del proletariado, una dictadura. Efectivamente, Marx, en una carta (citada por Lenin en "El Estado y la Revolución"), señala: "Lo que yo hice de novedoso, fue: 1) el demostrar que la existencia de clases sólo está ligada a fases del desarrollo histórico de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que tal dictadura en sí misma no constituye sino la transición a la abolición de todas las clases y a la sociedad sin clases"...4 Las condiciones en que la dictadura del proletariado conducirá a la sociedad sin clases, tornando dicha dictadura en innecesaria, así como la existencia del Estado, nunca fueron suficientemente esclarecidas en el marxismo-leninismo. Lenin, en el Capítulo V del libro citado (pag. 399), expresa: "Es evidente que no podría determinarse el momento de esta "extinción" futura (del Estado), tanto más cuanto que ella, necesariamente, constituirá un proceso de larga duración". El caso es que, en poco menos de un siglo de ese proceso de "larga duración", y de creciente corrupción de los regímenes inspirados en la concepción estatista del marxismo, el Estado, no sólo no se "extinguió", sino que se fue haciendo en todos los países "socialistas", cada vez más fuerte, más dictatorial y... más capitalista.

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