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agosto 2010

¿QUÉ ES LA COMPETENCIA Y LA ESPECULACIÓN ECONÓMICA?

Walter Ritter Ortíz y Tahimi E. Perez Espino

Centro de Ciencias de la Atmósfera. UNAM,

Circuito Exterior. CU. 04510 México DF. México
INTRODUCCIÓN


Se han hecho notables progresos, aunque desequilibrados y a veces con importantes retrocesos. Nos impresiona la expansión incesante del conocimiento y el hecho de que más gente pueda realizar su potencial humano, generando búsquedas continuamente de orden económico, social y político cada vez más amplias, capaces y más justas. La vida siempre ha sido una azarosa competencia en la que las especies mueren y sufren mutaciones y donde necesitamos la suspensión voluntaria de la incredulidad para aceptar que la autoorganización y las emergencias son parte del juego de la naturaleza. Los sistemas biológicos son el resultado de un proceso evolutivo, producto de una interacción entre numerosos factores fortuitos, pero también son sistemas abiertos, donde los principios de entropía no son aplicables. La realidad del universo está allí y de alguna manera nosotros hacemos que cobre existencia; es nuestro propio invento y descubrimiento.

La insistencia en la competencia en la vida moderna, donde el hábito mental competitivo invade fácilmente regiones que no le corresponden, está relacionada con una decadencia general de los criterios civilizados, según los cuales la vida es una contienda, una competencia, en la que solo el vencedor merece respeto, donde no hay nada que mitigue la lucha cruda y concentrada por el éxito y el poder, con un cultivo exagerado de la voluntad, a expensas de los sentidos y del intelecto. La competencia considerada como lo más importante de la vida, es algo demasiado triste y pobre para servir como base de la vida. El remedio consiste en reconocer la importancia del disfrute sano y tranquilo en un ideal de vida equilibrado como lo sugiere Bertran Russell (2004).

La evolución considerada ya no como una lucha competitiva por la existencia, sino más bien una danza de cooperación en la que la creatividad y el constante surgimiento de novedades son las fuerzas impulsoras, con el nuevo énfasis en la complejidad, las redes y los modelos de organización, poco a poco está surgiendo una nueva ciencia de la cualidad. Ningún modelo es completo, pero en la escala apropiada para todas las cosas, se contiene el remedio para la presunción. El pensamiento sistémico y su énfasis en las redes, la complejidad y los modelos de organización forman una nueva ciencia de cualidades, de formas topológicas y proporciones de simetría.

PROBLEMAS SISTÉMICOS


Los principales problemas de nuestro tiempo (económicos, medioambientales, tecnológicos, sociales, o políticos) son sistémicos y no pueden resolverse en el actual marco fragmentario y reduccionista de las disciplinas académicas y las instituciones sociales. Todo depende de todo lo demás. El verdadero progreso y solución de nuestros problemas sólo se logra mediante una combinación de esfuerzos disciplinarios, multidisciplinarios e interdisciplinarios que penetren en las amplias fronteras del conocimiento. Borges solía decir: Nadie tiene el derecho de turbar el orden público, con el espectáculo de sus desgracias ni con sus lamentaciones; la resignación es propia del cobarde, y sin embargo la rebeldía es semejante al ladrido de un perro loco. Muchos hombres, viven y mueren sin saber quiénes son. Todo momento, todo destino, por largo y complicado que sea, comprende en realidad un solo momento: aquel en que el hombre sabe para siempre quién es él.

El significado del pasado o del presente puede ser muy discutido pero finalmente veremos que sólo podemos juzgar sobre la base de donde estamos hoy. La experiencia humana ha estado siempre marcada por profundos patrones de desarrollo desigual. La consecuencia más obvia de la revolución industrial fue que abrió la posibilidad de consumo masivo, con una acumulación sistemática de conocimiento científico y técnico, así como con la aplicación en gran escala de fuentes de energía. Las partes mejor organizadas y más poderosas de este sistema configuran el patrón general de relaciones sin considerar si conviene a los intereses de las partes más débiles.

MUNDO GLOBALIZADO


Estar interconectado no necesariamente es estar en armonía o integrado. Si bien la humanidad está fragmentada en muchos sentidos, la mayoría de sus partes está interconectada y suele ser interdependiente en multitud de importantes modos y en una medida que no tiene precedentes en la historia. Pero la pregunta queda en el aire. ¿Qué estableció las circunstancias que hicieron surgir nuestro sistema global con tanta velocidad y violencia?

A finales del siglo XIX, las potencias europeas más Estados Unidos y Japón controlaban el mundo. Lo cual representaba la culminación de un período de expansión iniciado en el siglo XV y que continuaría por quinientos años, apoyado básicamente en su superioridad marítima, en el cual se establecieron los fundamentos del sistema global capitalista en el que vivimos y que sentaría las bases para la creencia de que un gobierno estable y próspero se puede fundar en una identidad compleja. Las grandes civilizaciones crecieron, florecieron y cuando sobrepasaron a sus recursos básicos y a sus estructuras organizativas declinaron. Sus instituciones sociales, culturales y políticas tenían como finalidad asegurar la estabilidad de sus beneficios, más que propiciar cambios. Las características importantes de su auge económico se basaron en el pillaje, el colonialismo y la explotación de sus recursos básicos, dependiendo de la modificación progresiva e irreversible de los ecosistemas, por lo que dicho auge no fue ecológicamente autosuficiente y el aumento de alternativas debido a la opulencia, es en buena parte, simplemente ilusoria. Donde además el rápido aumento de la producción de desechos casi indestructibles, de los productos químicos sintéticos, la erosión de grandes extensiones de tierra excelentes para el cultivo y la contaminación proveniente de fertilizantes y plaguicidas, están en todas partes.

Toda la vida intelectual es acción. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen en circunstancias que hayan elegido ellos mismos, sino en circunstancias transmitidas desde el pasado. El siglo veinte ha estado lleno de guerras devastadoras pero a la vez de brillante prosperidad económica. Ha sido un siglo de conflicto y colaboración, de progreso y desastre; todo en una escala y con una intensidad sin precedentes, donde es alarmantemente obvio que el desarrollo de esta economía global y liberal es muy desigual. El siglo ha sido cruel, pero repasando la historia no encontramos ninguno que haya sido cálido y tierno.

El mundo quedó atrapado en el equilibrio del terror atómico; donde perversas lógicas humanas consiguieron mantenerlo con vida durante más de medio siglo y que sin embargo las señales nos siguen indicando que hemos perdido el rumbo, que algún mecanismo no funciona y de que estamos perdiendo el control de nuestro futuro. Los países modernos han producido armas de destrucción inaudita, a la vez que crean una cultura mediática que se deleita con imágenes de violencia destructora, que si no corregimos, es posible que nos lleven a la barbarie y destrucción.

Querer ser feliz es un término trivial y tramposo, es uno de los tantos espejismos propios de la sociedad de consumo, algo ingenuo; un rasgo complaciente que degrada ya que muchas de las causas que pueden acarrear nuestra desdicha escapan a nuestro control individual. Para Bertrand Russell, para ser razonablemente feliz hay que pensar de modo adecuado, no dejar completamente de pensar; hay que actuar correcta, inventiva y si es posible desinteresadamente; no dejar del todo de actuar y pensar en cuanto a conquistar la felicidad propiamente dicha. Sobre eso yo no tendría demasiadas ilusiones, como remata el comentario de Fernando Savater. Sin embargo a pesar de nuestras culpas y de culpas ajenas, debemos proclamar que el motivo de la vida es para ser felices.

Una parte indispensable de la felicidad es carecer de algunas de las cosas que se desean, ya que el ser humano está adaptado a cierto grado de lucha por la vida y la mera ausencia de esfuerzo le quita a su vida un ingrediente imprescindible de la felicidad; una parte indispensable de la felicidad es carecer de algunas de las cosas que se desean. Al escribir este libro, se parte de la convicción de que muchas personas que son desdichadas y aun la humanidad entera, podrían llegar a ser más felices si se hace un esfuerzo bien dirigido, y esto lo comparten con sus congéneres, como lo enseña y señala claramente el enfoque sistémico de los sistemas pensantes. La organización, la planeación y la toma de decisiones como individuos y como sociedad son fundamentales para obtener satisfacción y garantizar la continuidad de la civilización, buscando siempre el equilibrio adecuado entre beneficios actuales y los costos futuros, donde una población más informada podrá tomar mejores decisiones.

LÍMITES Y CRECIMIENTO


Virtualmente todo forma parte del sistema económico o se relaciona con él de modo importante, pero tarde o temprano debe hacer frente a los límites que le imponen las leyes de la termodinámica. El verdadero progreso sólo se logra mediante una combinación de esfuerzos disciplinarios, multidisciplinarios e interdisciplinarios, donde la conservación de los recursos se perciba y deba ser resuelto en un contexto muy complejo, en un sistema amplio, dinámico e interactivo en el que el conocimiento que se tiene del sistema es sumamente limitado y las consecuencias de la manipulación de los componentes no son fáciles de predecir.

Un gran número de obreros en el mundo están insatisfechos con su trabajo y un gran número de gentes está pensando menos en posesiones personales y más en el sentido y propósito de la vida. Las instituciones han crecido, mientras que la función humana se ha empobrecido y empequeñecido y se ha hecho menos significativa. El hecho de que sea el principio de costo-beneficio y la eficiencia lo único a considerar en la toma de decisiones, seguirá prevaleciendo esta situación. Desafortunadamente esta tendencia puede llevar implícita probablemente al desastre de la destrucción y la revuelta social. Pero sobre todo es necesario recordar de que hay límites para el crecimiento y de que ni la población ni la opulencia pueden seguir creciendo indefinidamente y si no lo hacemos será la naturaleza quien lo haga. La actual forma dominante de civilización parece haber llegado a sus límites y está condenada a cambiar; cambiar es un imperativo para nuestra supervivencia; continuar con más de lo mismo es una actitud suicida.

Con una población estabilizada y un consumo constante per cápita de energía y materias primas, la sociedad debe seguir evolucionando. No podemos, ni debemos parar el crecimiento de repente; con la comprensión general de sus necesidades, la transformación y la transición deben realizarse de forma gradual, ya que de otra forma podrían causar mucho daño: desarrollar tecnologías e industrias mejor diseñadas, así como ciudades pequeñas donde la gente sea autosuficiente y pueda vivir con comodidad y eficiencia, tal vez hasta aproximarse a la idea de cultura de aldea. Con esto podemos vislumbrar de que la industrialización tal y como la conocemos debe desaparecer y así evitar que las naciones pobres, por falta de decisiones claras y programas constructivos basados en las nuevas realidades, vayan en línea recta hacia el hambre, revolución, enfermedades y derramamiento de sangre en forma masiva. Tenemos el poder de crear una civilización del todo nueva y de nosotros depende y de nadie más. Si no cambiamos, según un proverbio chino, es probable que acabemos llegando exactamente adonde nos dirigimos.

La verdad debe ser universal y no cautiva de unos cuantos privilegiados. Se piensa que las personas deben ser juzgadas por lo que hacen, no por lo que dejan de hacer; pero esto no es verdad ya que el dejar de hacer puede ser una de las mayores desgracias de la humanidad, ya sea de forma intencional o desapercibida, y es esto precisamente lo que la mayoría de nosotros hacemos ante el caos y la injusticia imperante. Arreglar los problemas a medida que surgen no es suficiente para asegurar la supervivencia de una organización. Existe una necesidad absoluta de creatividad en todo sistema en el que se añade de una manera integradora información nueva a la ya existente. Pensar y suponer no es lo mismo que informarse.

Debemos reconocer que nuestro comportamiento está en gran medida determinado por el comportamiento de los demás, imperando la creencia de que el análisis inteligente, la información adecuada y el razonamiento correcto son suficientes en la toma de decisiones; de que basta con tener información suficiente sometida a un análisis competente y seguida de una toma de decisiones lógica y que con esto, la creatividad deja de ser necesaria. Pensamos que a medida que conseguimos más y más información y nos acercamos al estado del conocimiento total, la necesidad de pensar de forma creativa disminuye; pero por el contrario, esta necesidad aumenta, porque tenemos que entender y poder saber utilizar la información disponible.

CLIMA, PRONÓSTICO Y DESARROLLO


El sistema climático de la Tierra, está tan abarrotado de circuitos de retroalimentación que nuestros conceptos habituales de causa efecto ya no son válidos. Sólo hace falta una ligera desviación en las condiciones límite o una pequeña fluctuación aleatoria en algún lugar del sistema para provocar grandes cambios, cuando el sistema se halla cerca del umbral. Un cambio abrupto del clima podría tener efectos catastróficos para los ecosistemas y las especies de todo el mundo. Y aun, ningún computador tiene capacidad para simular la complejidad de la atmósfera. La variación del volumen de agua dulce que desagua en el Atlántico Norte, debido a los deshielos, puede llegar a desviar la corriente del Golfo, inundando Europa occidental de aguas glaciales, creando inviernos de frío siberiano en gran parte del continente, con tormentas y lluvias concentradas en Siberia, con posibilidades de que el Monzón llegue a descargar sus lluvias torrenciales sobre el mar en lugar de la Tierra, amenazando así los suministros de alimentos en todo el mundo. Con independencia de la exactitud de estos informes, una cosa está clara: el curso del cambio climático natural está ya programado para al menos las próximas décadas, sin posibilidad alguna de que podamos hacer algo para evitarlo.

Podemos extrapolar las tendencias actuales; podemos prolongar los ciclos del momento, prever ciertas convergencias que podrían producir efectos nuevos, obtener datos completos del pasado; pero es sin duda imposible obtenerlos sobre el futuro. Todas dependen de un análisis del presente; pero ¿qué sucederá si el futuro no es una prolongación del presente?

Una hipótesis es una suposición o una especulación que puede abrir nuevas posibilidades. Podemos proponer ciertas posibilidades futuras pero no hay manera de probar que estas posibilidades sucederán: No se debe cometer el error de elevar las posibilidades a la categoría de certezas, sino otorgarles pleno valor como posibilidades.

Analizamos datos para revelar tendencias y descubrir lo que está sucediendo; en otras ocasiones desarrollamos previamente en nuestra mente un concepto y luego buscamos los ingredientes y datos adecuados para desarrollar, comprobar o controlar; es decir el concepto surge antes que los datos, posiblemente sugerido por inspiración o algo como una información previa.

CREATIVIDAD E INFORMACIÓN


No todos los conceptos son el resultado de la creatividad; pero por norma general, en la elaboración de cualquier concepto hay un fuerte elemento creativo. La creación de un concepto nuevo, nos indica hacia dónde mirar y qué buscar y obtener información útil. El uso activo de la información, es muy diferente del uso normal o pasivo. Los que se sientan a esperar que el análisis de su información les indique lo que deben hacer, serán totalmente sobrepasados por los renovadores de ideas.

Muchas grandes ideas poseen la elegancia de lo simple, sin embargo en el curso de la historia, los seres humanos se han encontrado a veces atrapados entre formas distintas de percibir la realidad. Pensadores de la época de la ilustración pusieron en duda algunos credos de la Iglesia ya que preferían una explicación más materialista de la existencia apostando por las matemáticas y la razón. Tratando de romper el tabú contra la ciencia, Bacon nos dice que: El conocimiento "puro" de la naturaleza contempla y glorifica la obra de Dios; donde las verdaderas escrituras estaban en el libro infinito de la naturaleza, argumentando que la ciencia era algo que pertenecía a Dios y no al Diablo.

Durante períodos de conmoción, cuando se cuestionan verdades aparentemente sólidas, puede parecer que nada en el mundo tiene sentido; que la búsqueda de conocimiento confiable es un proceso largo y dificultoso que todavía no ha concluido. Según Wittgenstein no es posible explicar cualquier hecho sobre la base de cualquier otro hecho. Deducir un enunciado a partir de otro no constituye necesariamente una explicación; la explicación científica tiene que ver evidentemente con la deducción de una verdad a partir de otra.

Todos estamos subordinados a las leyes de la naturaleza, donde la vida es información y donde podemos considerar la realidad como bits de información y bien pudiera ser que el universo fuera un gigantesco ordenador semejante a un autómata celular, ya que en el nivel más fundamental, describe las formas de movimiento del mundo físico en tercera dimensión. En base a que todo lo que es real es racional, y todo lo que es racional es real, los positivistas modernos sólo aceptan la realidad de lo que puede ser directamente observado.

Cuando las ciencias como la física descubrieron finalmente sus cimientos hubo que desechar las viejas maneras de entender el mundo, revisarlas hasta la extenuación o restringirlas a sólo una parte de la naturaleza. Hoy vivimos tiempos similares marcados por la confusión de nuevas y radicales posibilidades, con transiciones hacia fuerzas de trabajo reducidas y elitistas con tecnologías informáticas cada vez más inteligentes. Capaces de producir bienes y servicios para todos los habitantes de la Tierra con una pequeña parte de la mano de obra de la actualmente empleada. Replanteando el papel del ser humano, cuando ya no es necesaria su fuerza de trabajo. Lo más nefasto no es el desempleo en sí sino el sufrimiento que engendra. Se les engaña y tranquiliza con promesas falsas que anuncian el retorno próximo de la abundancia. Según Forrester(1996) se les acusa de aquello de lo cual son victimas al considerárseles incompatibles con una sociedad de la cual son el producto natural. No sorprende ver la saña inconsciente, diríase característica, con que se trata de reconstruir y rellenar a voluntad aquello que la origina: un sistema difunto y fracasado, pero cuya prolongación artificial permite ejercer subrepticiamente vejaciones y despotismo de buena ley en nombre de la cohesión social. Una ínfima minoría, provista de poderes excepcionales, propiedades y derechos considerados naturales, posee de oficio merecer el derecho de vivir. En cambio el resto de la humanidad para merecer el derecho de vivir, debe demostrar que es útil para la sociedad, es decir para aquello que la rige y la domina, la economía de mercado.

Los detentadores del poder, tienen a su merced a los que al poseer un salario y un puesto, se cuidarán de la menor agitación, temerosos de perder esas conquistas tan escasas, tan preciosas y precarias, para unirse a la cohorte porosa de los hundidos en la miseria, donde vegetan sobre todo los jóvenes, en un vacío degradante sin límites. Encontrándonos además en la antesala de una crisis energética y que cuando llegue será permanente, poniéndose en peligro la estabilidad económica y política de todos los países. Donde en general podemos observar que la física y la química están dejando el paso a la era de la biología. Dejando en claro así también que el clima, la economía y el planeta son demasiado importantes para dejarlos en manos de transnacionales y negociadores gubernamentales.

ENERGÍA ELEMENTO DE DESARROLLO Y BIENESTAR


Un régimen energético descentralizado basado en el hidrógeno, según Rifkin (2002), ofrece la esperanza de acercar el poder a aquellos que no lo tienen, dando pie al surgimiento de un nuevo tipo de infraestructura energética y económica radicalmente distintas. Se sugiere que la producción de petróleo barato podría tocar techo a más tardar en el 2020, si esto resulta correcto, nos estamos acercando a toda velocidad a una de las principales encrucijadas de la humanidad, cuyas profundas consecuencias todavía no hemos podido vislumbrar.

Los cereales han sido el gran motor de la civilización, y el grado de civilización se mide por su capacidad de utilizar la energía para promover el progreso o satisfacer las necesidades de la humanidad, donde la Tierra recibe del sol en cuarenta minutos la misma energía que consumimos en un año. Todo progreso se debe a los suministros especiales de energía y es la fuente de energía la que establece los límites del progreso, el desarrollo; la retención de conocimiento dependen también del suministro energético, es decir que la misma cultura evoluciona a medida que aumenta la cantidad de energía consumida anualmente por persona. Comprendiendo las reglas que gobiernan la energía, podemos comprender el auge y la caída de las civilizaciones y qué es lo que debe hacer nuestra sociedad para evitar un destino parecido.

Una economía debe tarde o temprano hacer frente a los límites que le imponen las leyes de la física y la termodinámica. Las leyes de la termodinámica son relevantes para poder comprender el funcionamiento de los ecosistemas y los grupos sociales. La energía no se crea ni se destruye sólo se transforma; según Einstein una teoría es más impresionante cuanto más simples son sus premisas y cuanto mayor son el número de elementos diversos que relaciona y cuanto más extenso es su campo de aplicación.

Potencialmente un agricultor produce alimentos para mantener a 78 personas. Un campesino tradicional produce 10 calorías por cada caloría gastada, pero por cada caloría de energía producida por un granjero tecnificado consume 10 calorías en el proceso productivo, lo que nos dice que termodinámicamente la agricultura moderna es la menos productiva que en ningún otro período de la historia se haya dado, y cada vez se debe consumir más energía para obtener unas ganancias menores en producción energética neta.

Cuanto más produzca una sociedad para lograr mejorar su nivel de vida, mayor será el daño ejercido sobre el medio ambiente. Algunos patrones de conducta humana llevan al deterioro del ambiente, otras producen un desarrollo sostenible. Tenemos que determinar cómo se moldean las conductas humanas, adecuadas, y cómo se cambian las inadecuadas.

Los seres vivos son transformadores de energía, donde la lucha por la supervivencia entre las especies es, en realidad una lucha por asegurarse un flujo continuo de energía útil, donde la cantidad necesaria para mantenerse con vida es enorme y cuanto más evolucionado y complejo es el organismo mayor es la cantidad de energía requerida y mejor equipado debe estar el organismo para capturar dicha energía. La evolución tiene como resultado la creación de islas de orden a expensas de la creación de océanos de desorden. Esto es cierto tanto si se trata de especies, ecosistemas o sistemas sociales humanos. Piénsese en los océanos de entropía que se generan en el tercer mundo para mantener el estilo de vida del primer mundo. Según Rifkin, la economía capitalista se incomoda con las leyes de la termodinámica, ya que por ejemplo si se pagase la energía de un barril de petróleo al mismo precio que el trabajo humano, su costo sería de 45000 dólares y no 25 o 100 que nos cuesta actualmente.

Las sociedades en estado estacionario aprenden a vivir con el calendario y los ritmos de la naturaleza, así como con la capacidad de sostén del entorno. Según Spengler y Toynbee, toda civilización organiza la energía humana en torno a una idea central para generar orden frente a los poderes del caos, y el colapso se produce a causa de una falta de vitalidad, pérdida de capacidad de movilizar suficiente energía para superar obstáculos que amenazan el funcionamiento de la sociedad.

El abastecimiento de alimentos para la humanidad está siendo colocado en las manos de unas cuantas corporaciones que practican una ciencia impredecible y peligrosa, donde la agricultura local, cuidadosamente adaptada a la ecología del lugar y probada por cientos y miles de años, debe ceder el paso a una monocultura planetaria impuesta por interese económicos de empresas trasnacionales. Antes de la llegada de la ingeniería genética, toda elección estaba basada en la cruza de una variedad de plantas similares, en cambio la ingeniería genética permite la transferencia de genes entre especies que no tienen ninguna relación y nunca se darían por sí solas en la naturaleza. Existen numerosas evidencias de la naturaleza extremadamente impredecible de los cultivos transgénicos, así como siniestros signos de que la ingeniería genética no es un método seguro y confiable.

ALIMENTOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS


El alimento genéticamente transformado ha perjudicado a los pequeños granjeros y a la agricultura orgánica fomentado la pérdida de la diversidad biológica. La supervivencia de una especie en un medio ambiente natural siempre cambiante, se basa fundamentalmente en la diversidad, esto previene la completa erradicación de la especie. La biodiversidad es esencial para la selección y evolución natural y ésta se encuentra amenazada por monocultivos con orientación corporativa de alimentos genéticos. La ingeniería genética estimula los monocultivos, sin considerar, que la agricultura moderna está llena de desastres causados por enfermedades e insectos traídos por el uso de pocas variedades de cultivos. Debido a la imprecisión de la recombinación genética llegan a disminuir la fertilidad y alterar el crecimiento de las plantas; salmones manipulados genéticamente con el gen de la hormona del crecimiento, crecieron muy rápido y muy grandes pero de color verde. Tal parece que los agronegocios no ven más allá de las ganancias disponibles a corto plazo.

El lenguaje no añade un solo pensamiento al pensamiento. Esta insuficiencia del lenguaje es evidente y vivamente lamentable; algo debe ocurrir en la conciencia humana para que se pase del saber al conocimiento, y según Laercio, callando es como se aprende a oír, oyendo es como se aprende a hablar, y luego hablando se aprende a callar. Las ideas que sirvieron de fundamento a esta civilización moderna están gastadas. En este período de ruptura, o más bien de transmutación, no debemos asombrarnos demasiado si el papel de la ciencia y la misión del sabio experimentan cambios profundos.

CONCLUSIONES


Muchos de nuestros conceptos más básicos sobre economía son ya por completo obsoletos. Ni los conservadores ni los liberales tienen respuestas, porque ambos se hallan encasillados dentro de compromisos ideológicos anacrónicos. Nos convertimos en una sociedad menos justa y equitativa conforme se amplían las diferencias en ingresos y se soporta la carga de la crisis con grandes desigualdades, disfrazándose lo que en realidad está ocurriendo y enfocando la atención sobre los síntomas y no sobre las causas. Tratamos de resolver el fenómeno superficial, en vez de colocar nuestro foco de atención en las estructuras profundas, que es en realidad donde están teniendo lugar los grandes cambios.

Son necesarios nuevos modelos que puedan ayudarnos a identificar las relaciones entre todos estos giros, pero también necesitamos nuevos modelos económicos con consideraciones de sistemas dinámicos complejos, puesto que no se puede empezar a entender la economía sino hasta que se relacione con estas nuevas fuerzas.














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